El azar o interfiriendo en el destino

La foto está tomada de YaTV.com y pertenece
a la película Smoking room de Julio D. Wallovits
y Roger Gual.
El primer diálogo de la película smoking room (una estupenda película) es uno de mis favoritos. Brillante como todos los que dan cuerpo al guión, éste se sale de la trama fundamental que plantea la película (la mediocridad humana, la cobardía, la falsedad...) y nos sitúa ante un asunto que el resto de la película no desarrolla. Quizá por eso me llama la atención este primer diálogo (toda la película es una secuencia de diálogos perfectos), quizá porque el azar es algo que siempre me ha inquietado profundamente, como siempre me inquietó esa canción de Silvio Rodríguez, Causas y azares, que comienza: “Cuando Pedro salió a su ventana, no sabía mi amor, no sabía, que la luz de esa clara mañana era luz de su último día. Y las causas lo fueron cercando...” Creo que Silvio habla de lo mismo. El modo en el que el azar, las casualidades, están controlando, marcando, escribiendo nuestras vidas. Ese azar que repta entre nosotros y nos va dando forma.
Las reflexiones sobre el azar sólo toman cuerpo en las catástrofes. La mañana del 11-M Marcos cogió de un modo descuidado su taza derramando el café sobre los pantalones. Y salió tarde de casa. Simplemente perdió el metro. Pero Marcos podrá buscar trabajo, y tendrá hijos... porque aquella mañana derramó una taza de café. Siempre hay alguien como Marcos en cada minuto de cada uno de nuestros días. Muchas veces, nosotros mismos.